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30/06/2018

Las niñeras de Baco

En el ping-pong de cúmulos estelares la pelota rebotó de IC 2602 en el cielo del sur, a las Pléyades en el cielo del norte, al sur con NGC 2516, y de nuevo al norte con los cúmulos de la Daga. Está por acabar el rebote y nos quedamos del lado norte del cielo. Entre los cúmulos de Orión y las Pléyades encontramos el cúmulo estelar más cercano a la Tierra. Tan cercano que apenas parece un cúmulo. Es la cabeza del Toro, las Híades:


Ésta es una foto tomada desde Playa Los Troncos, en Bariloche, en la primavera pasada. Vemos a las Pléyades bien destacadas a la izquierda del centro de la imagen, y a la derecha el grupo suelto de las Híades. El arco que Orión sostiene con su mano izquierda se ve delineando el ciprés, y en la esquina de la foto se cuelan dos de las Tres Marías. Conviene una versión anotada:


Las Híades están apenas a 150 años luz de nosotros. Es un grupo más bien esférico de un centenar de estrellas de la misma edad. Las más brillantes forman en el cielo un triángulo bien reconocible, tradicionalmente asociado con la cabeza de Tauro. Un vértice es la anaranjada Aldebarán, Alpha Tauri, el ojo del Toro, de primera magnitud. No forma parte del cúmulo, sino que se encuentra mucho más cerca a 65 años luz, casualmente alineada con las Híades. En un par de millones de años el robot Pioneer 10, primer explorador de Júpiter, le pasará cerca. 

A pesar de que los vemos cercanos en el cielo, los cúmulos de las Pléyades y las Híades no tienen ninguna relación entre sí: son de edades y composiciones químicas muy diferentes. En cambio, las Híades son bien parecidas a otro cúmulo famoso, el Pesebre (Messier 44) en Cáncer, con el cual tiene posiblemente un origen común o cercano. En el mito griego, ahí sí, las Híades son medio hermanas de las Pléyades. Son cinco ninfas hijas de Atlas, baby sitters de Baco y recompensadas con un lugar en el cielo: Eudora, Koronis, Feo, Kleea y Fésula, y tal vez alguna más. Ninguna lista asocia nombres con estrellas individuales, como ocurre con las Pléyades.


Las Híades lloraron copiosamente la muerte de su hermano el cazador Hyas y el mito las asocia con las lluvias de abril en Europa. Plinio dice de ellas: "...una estrella violenta y problemática, causante de tormentas y tempestades que asuelan tierra y mar...". Homero también se refiere a ellas como "lluviosas Híades". Curiosamente la tradición pluvial se extiende hasta China: "Montañas y ríos nunca acaban, el viaje sigue y sigue... la Luna atrapada en las Híades, habrá fuertes lluvias" (Shih Ching, Libro de canciones, siglo VI AEC). Hasta los modernos mitos de Cthulhu incluyen a las Híades: Lovecraft cuenta que cerca de Aldebarán en las Híades se esconden los Old ones, esos horrores fuera del tiempo y el espacio que una vez dominaron la Tierra y que pretenden reconquistarla.


Tomé los datos mitológicos de las Híades del fantástico e inigualado Burnham's Celestial Handbook, que siempre vale la pena revisar aún en la época de la Wikipedia.

El cuadro del Niño Baco entregado por Mercurio a las Híades, de Poussin, es del Museo de Arte de Harvard, que alienta el uso público de sus obras escaneadas para uso personal o académico. Además de Mercurio entregando al bebé Baco a las Híades, está representado otro mito: la muerte de Echo y Narciso (nótese el estanque en cuyo reflejo Narciso se enamoró de sí mismo). Se trata de un contraste entre fertilidad y esterilidad. En las nubes se ve a Zeus bebiendo y a un personaje femenino que podría ser Hera, o no. En el bosque, Pan toca la flauta.

20/07/2013

Las estrellas de Apolo

Estaba leyendo sobre un tipo peculiar de estrellas, llamadas estrellas de Wolf-Rayet (más sobre ellas otro día), y me enteré de que la estrella WR más cercana es una muy brillante del cielo austral: Gamma Velorum. La constelación de las Velas tiene varias estrellas brillantes, y como no me las sé todas de memoria abrí el Stellarium para identificarla. Me llamó la atención su nombre: Regor. Con el tiempo uno se acostumbra al sonido de los nombres de las estrellas. Están los nombres romanos o griegos: Sirius, Pollux, Bellatrix, Regulus, Atlas... y los nombres árabes: Aldebarán, Acamar, Betelgeuse, Alnitak... Hay un puñado de estrellas con nombres de otros orígenes: hay contracciones (Alfa Crucis es Acrux), nombres de otras lenguas (como Nunki, una estrella del asa de la Tetera de Sagitario, que es un nombre asirio recuperado por los arqueólogos), nombres modernos (La Superba...). Aún cuando la etimología no sea clara, los nombres tienen un "sonido" al que uno se acostumbra. Pero Regor, definitivamente, no me "sonaba" a nada. ¿Qué nombre era ése, y nada menos que para una de las estrellas más brillantes del cielo?

No me costó mucho averiguarlo. La historia es simpática, así que la cuento entera. Gamma Velorum fue una de las estrellas de navegación de los astronautas del Apollo. Resulta que las naves Apollo tenían un sistema de navegación que se orientaba por las estrellas para calcular su trayectoria de la Tierra a la Luna. El sistema no era automático, imagínense, década del '60. Requería que los astronautas, como los navegantes de antaño, observaran la posición de unas estrellas guía para indicar su posición a la computadora. Aquí vemos a James Lovell, en el Apollo 8, mirando por el aparato, que era esencialmente un sextante fijo a la pared de la nave. Fascinante.

La computadora de la nave tenía almacenadas (en su memoria diminuta) las posiciones de 37 estrellas, más un planeta conveniente, el Sol, la Luna y la Tierra. La lista era la siguiente (con números en base 8 por requerimientos informáticos de esa época):
00 Planeta16 Procyon34 Atria
01 Alpheratz17 γ Vel35 Rasalhague
02 Diphda20 ι UMa36 Vega
03 γ Cas21 Alphard 37 Nunki
04 Achernar 22 Regulus 40 Altair
05 Polaris23 Denebola41 Dabih
06 Acamar24 Gienah42 Peacock
07 Menkar25 Acrux43 Deneb
10 Mirfak26 Spica44 Enif
11 Aldebarán27 Alkaid45 Fomalhaut
12 Rigel30 Mekent46 Sol
13 Capella31 Arcturus47 Tierra
14 Canopus32 Alphecca50 Luna
15 Sirius33 Antares

En la lista hay estrellas brillantes y otras no tanto. Están Sirio, Canopus, Arcturus y Rigel, brillantísimas; pero también Iota Ursae Majoris, Acamar y Dabih, que son de tercera magnitud. Lo que pretendían era un sistema de estrellas fácilmente identificables y a la vez bien desparramadas en el cielo, para poder encontrar siempre alguna, sin importar para dónde estaba apuntando la nave. Preparé un catálogo para graficarlas en Cartes du Ciel, y se las ve así:


Notarán que hay tres estrellas que no tienen nombre. Tienen designación de catálogo, por supuesto: son Gamma Velorum, Gamma Cassiopeiae y Iota Ursae Majoris. Pero esto es muy inconveniente para estrellas de navegación, que los tipos tienen que aprenderse de memoria y decirlas de viva voz. Justamente, fíjense en la tercera columna: Peacock es "pavo real" en inglés. ¡Tampoco es un nombre de la Antigüedad o de la Edad Media! Es la estrella Alfa Pavonis, Alfa del Pavo Real, que la Oficina del Almanaque Náutico británica inventó cuando confeccionaron el primer almanaque para la navegación aérea en 1930. La estrella no tenía nombre propio, y le inventaron uno para hacerle la vida más fácil a los pilotos.

Durante las prácticas de navegación estelar para las misiones Apollo, el astronauta Gus Grissom, veterano de las Mercury y de las Gemini, decidió ponerles nombres a estas estrellas: a Gamma Cassiopeiae le puso Navi, a Iota Ursae Majoris la llamó Dnoces, y Gamma Velorum sería Regor. Los nombres son una broma que esconde su propio nombre y los de sus compañeros de la Apollo 1: Regor es Roger al revés, por el piloto ingeniero Roger Chafee, Dnoces al revés es Second, por el sufijo del piloto navegante Edward White II, y Navi es Ivan al revés, por su propio segundo nombre: Virgil Ivan "Gus" Grissom. Los tres murieron trágicamente en la plataforma de lanzamiento, cuando el Apollo 1 se incendió durante una práctica en enero de 1967. Los nombres extraoficiales de las estrellas ya habían sido adoptados por los navegantes de la NASA y hoy en día aparecen en muchos catálogos.

Hay que decir que Gamma Velorum ya tenía un nombre propio, de origen árabe: Suhail. También Dnoces, que tiene el simpático nombre Talitha. Pero, por alguna razón, estos nombres se le pasaron al que elaboró la primera lista, y quedaron casualmente tres estrellas para recibir los nombres de tres astronautas de Apollo. Un homenaje póstumo a la memoria de los tres muchachos de la Apollo 1.


Hoy es 20 de julio, y es la primera vez desde 1970 que Neil Armstrong no está aquí para celebrar el aniversario de su histórico descenso en la Luna. No suelo hacer estos homenajes, pero hoy haré una excepción con esta foto notable, que le tomó Aldrin dentro del módulo al regresar de la excursión en la superficie de la Luna. Está transpirado y barbudo, su ropa está cubierta de polvo, y sonríe como un niño que vuelve de jugar. Sonriente y a la vez lloroso. Tal vez se le metió polvo en los ojos y lo hizo lagrimear. Pero yo creo que está llorando de pura emoción. La foto está en Wikipedia, vayan a ver la de máxima resolución: http://en.wikipedia.org/wiki/File:Neil_Armstrong.jpg


La web está llena de información sobre el origen de los nombres de estas estrellas. Particularmente interesantes me resultaron esta transcripción de las comunicaciones del Apollo 15, este boletín de la Astronomical Society of South Africa en Pretoria, de octubre de 2008. y el libro How Apollo flew to the Moon.

21/02/2015

50 años no es nada

Unas dos mil estrellas ocupan un volumen de medio millón de años luz cúbicos alrededor de la Tierra. Todas mis modestas contribuciones al campo electromagnético del universo se encuentran estrictamente dentro de esta esfera de 50 años luz de radio. No deben ser muchas: la luz que reflejo, el infrarrojo que irradio, alguna vez que apunté una linterna al cielo, alguna entrevista por la radio... En todo caso ésta es la esfera a través de la cual, durante medio siglo, fue viajando a la velocidad de la luz la noticia de mi nacimiento, ocurrido hace exactamente 50 años.

Ciento treinta y tres de estas estrellas son visibles a simple vista desde la Tierra. Aquí están representadas en el simpático Atlas del Universo (con una estética un poco anacrónica hay que decir). Allí están las Alfas Centauris, que se enteraron cuando yo estaba en la salita de cuatro. Sirio, donde llegó la noticia mientras promediaba la primaria en la Escuela Número Doce Distrito Escolar Once Reconquista. Y muchas más de las conocidas: Vega, Proción, Capella, Arturo... La más lejana, exactamente a 50 años luz, es Mu Arae, donde recién hoy se han enterado del evento.

¿Cómo se verá el Sol desde Mu Arae? En Celestia podemos representarlo: las líneas son las de nuestras constelaciones, casi irreconocibles desde la nueva perspectiva. Pero ahí a la derecha se reconocen las Pléyades: muy juntitas en el espacio, se ven juntitas desde cualquier lado.

Muchas de estas estrellas son bien brillantes, pero no necesariamente las que vemos brillantes desde la Tierra. Habría que dibujar nuevas constelaciones, y nuestro Sol sería parte de una de ellas. Una linda constelación con Capella, Alfa Centauri, Sirio, Aldebarán... Me animo a dibujar una Trucha, nombre apropiado para una falsa constelación ;-)


Así como el Sol se ve tan pequeñito desde Mu Arae, Mu Arae es una estrella muy menor en nuestro cielo. Es un sol parecido al Sol, casi en límite de la observación a ojo desnudo desde un sitio oscuro. Cuatro planetas conocemos, una súper Tierra y tres gigantes, orbitando a su alrededor. ¿Retoza algún bicho en una playa de uno de estos mundos o sus lunas? ¿Mira al cielo, donde hay una estrella muy parecida a la suya? ¿Sabe acaso que a su alrededor hay un planeta? ¿Se imagina ese otro bichito que acaba de nacer ahí, justo en ese momento en que alzó su vista al cielo?

25/01/2025

Sobre la supuesta alineación de los planetas

¿Alguien lee el blog en enero? Vamos a ocuparnos de un tema de poca relevancia, que ha recibido una insensata repercusión mediática: la alineación de los planetas. A mí me pone contento que a la gente le dé ganas de observar el cielo, pero hay algunos temas que se inflan en contra de toda justificación. "Cometas del siglo", "lluvias de estrellas", "la NASA dice", lunas de colores, asteroides apocalípticos, y ahora la alineación de los planetas. En todos estos casos, si alguien se lo cree, le intriga y sale a observar, lo más probable es que salga decepcionado, y dispuesto a no creer en el futuro ni una palabra de lo que le diga un astrónomo. 

Primero y principal, y aunque sea obvio, lo que se puede ver en el cielo estos días NO ES lo que ilustran las noticias con imágenes de este tipo:

Cuando los planetas están alineados en sus posiciones desde el Sol, desde la Tierra lo que vemos son conjunciones: dos o más planetas juntitos en el cielo. Acá en el blog somos fans de las conjunciones y solemos anunciarlas y compartirlas. En estos días, los planetas están así en el sistema solar, más bien desalineados (las líneas blancas marcan las posiciones extremas tal como los vemos desde la Tierra):


Lo que se puede ver estos días es más bien un desfile de planetas (de hecho, en las noticias en inglés, lo han anunciado como un "planets parade"). Es decir, varios planetas van a estar "visibles" a la vez en el cielo nocturno, no juntitos por supuesto, sino de horizonte a horizonte:

Puse "visibles" entre comillas, porque Urano y Neptuno no se ven a simple vista, y es como si no estuvieran. Así que son, de oeste a este: Venus y Saturno (estos sí, en una linda conjunción), Júpiter (en linda conjunción con la estrella roja Aldebarán), y Marte (en conjunción con la estrella Pollux). Ojo que en la ilustración, además, el tamaño de los planetas está exagerado 500 veces. A simple vista, se ven como estrellas brillantes.

¿Qué tan raro es esto? No tiene nada de raro. Todos los planetas del sistema solar orbitan el Sol en un mismo plano, así que desde la Tierra los vemos siempre moverse por la misma franja del cielo, la misma que recorren el Sol y la Luna. Así que están siempre alineados (nadie les dice alineados, salvo los generadores de clickbaits). No. Tiene. Nada. De. Especial.

Otra aclaración pertinente: esto ocurre todos los días, desde hace semanas y todavía durará varias semanas. Es completamente absurdo poner un día y una hora específicos, como vi en algunas publicaciones. Por supuesto, como todo el cielo, los planetas se mueven a lo largo de las horas desde el horizonte oriental al occidental. La ilustración de arriba es tal como se ven desde Bariloche, a las 10 y media de la noche. A esa hora, como puede apreciarse, Venus y Saturno están ya cerca del horizonte oeste, así que si salís a medianoche ya se habrán puesto. 

Lo que sí es curioso es que cuatro planetas brillantes sean visibles a la vez. Pero ni siquiera esto es tan raro. Vean qué linda esta escena de hace un par de años. Es en invierno así que los planetas (los mismos cuatro) se ven más altos, y están la Luna y el centro de la Vía Láctea:

Y ésta, aunque sean tres, también me gusta porque los planetas están más juntitos y equiespaciados incluso con la Luna, que se refleja en el lago, y se ve la silueta del hermoso cerro Capilla:

En fin, no se hagan eco de noticias sensacionalistas, y si lo hacen, traten de no decepcionarse. Aprovechen a mostrarles a los niños que los planetas del sistema solar se pueden ver en el cielo a simpe vista, algo que no todos saben (igual que muchos adultos, en esta era de exceso de información e ignorancia total).

 


El diagrama del sistema solar lo hice en The Sky Live. No incluí a Urano ni a Neptuno porque los planetas interiores quedan muy amontonados. 

Las fotos son mías.

22/02/2014

La Mimosa y el Rubí

He aquí un recorte de la foto de la Cruz del Sur que mostré la semana pasada, tomada con la cámara fija en el trípode. Es la estrella Mimosa, Beta Crucis, la estrella que forma el "brazo derecho" de la Cruz del Sur. Las fotos que usé en la nota estaban reducidas a 1600 pixels de ancho (y más comprimidas aún si las vieron sólo en la columna del blog). Pero las originales son mucho más grandes, y en este recorte del original alrededor de Mimosa me encontré con una sorpresa. Miren junto a Mimosa: una estrella roja. Muy roja. Es DY Crucis, muy probablemente la estrella más roja del cielo. Vista a través del telescopio, tan cerquita del farol azul de Mimosa, es sorprendente y encantadora.

Más recientemente, en enero, volví a fotografiarla, esta vez a través del telescopio. Aquí está. Estas estrellas tan rojas son muy frías (para ser estrellas, ojo), con superficies miles de grados más frías que la del Sol. Tienen abundante carbono en sus atmósferas, en forma de hollín y de monóxido de carbono, y por esa razón se las llama estrellas de carbón. Y ésto les da un color muy rojo, mucho más rojo que las tradicionales estrellas rojas como Antares, Betelgeuse o Aldebarán, que a su lado parecen anaranjadas. DY Crucis, el Rubí de la Cruz, es probablemente la más roja de todas.

Los astrónomos expresan el color de las estrellas mediante un índice de color, que se calcula midiendo la magnitud de la estrella a través de dos filtros estándar. El más usado se obtiene con filtros azul y visible (verde-amarillo) así: B-V, magnitud azul menos magnitud visible. Recordar que la magnitud se reduce con el brillo. Si la estrella es muy azul, B es chico y V es grande, así que la diferencia da negativa. Si la estrella es muy roja, entonces B es grande y V es chico, y la diferencia es positiva. En las imágenes puse las magnitudes V (que son equiparables a las que se observan con el ojo humano) y los índices de color. El Rubí, con un índice de más de 5 y medio, rompe la escala de rojidad. En la foto de abajo (es la misma de la cual recorté la anterior) se ven otras estrellas rojas del campo (y una blanca, índice de color casi cero), con sus magnitudes e índices de color señalados.


El mismo día, para comparar, fotografié la típica estrella roja de la Cruz, Gácrux. Esta estrella, que nos parece tan roja, tiene un índice de color de 1.6. Todas las gigantes y supergigantes rojas andan por ahí, por el 1 y medio a 2. Sólo las estrellas de carbono tienen índices B-V más altos.

Ya que estaba, fotografié también el Joyero, que tiene una famosa estrella roja de séptima magnitud.  Ahí está, índice de color 1.45.

En el número 7 de la revista Si Muove hay una preciosa foto del Joyero y Mimosa en un mismo campo, incluyendo por supuesto a DY Crucis, tomada por Carlos Di Nallo.

¿Cuál será el mínimo instrumento, el mínimo aumento, con el que se pueda observar el Rubí de la Cruz sin que quede perdida en el resplandor azul de Mimosa?

21/12/2024

La enana roja más brillante

Hace algo más de 100 años los astrónomos descubrieron que las estrellas rojas venían en dos tamaños, que naturalmente llamaron gigantes y enanas. Fue parte de un descubrimiento crucial de la astrofísica, el diagrama de Hertzsprung-Russell, que estaría en el corazón de la ciencia que a lo largo del siglo XX logró explicar el funcionamiento de las estrellas.

Las estrellas rojas que conocemos del cielo nocturno son gigantes o supergigantes: Betelgeuse, Antares, Aldebarán, Arcturus, Gamma Crucis... Llaman la atención precisamente porque son raras entre las estrellas brillantes, mayoritariamente azules o blancas. Las enanas rojas son una población completamente diferente. Son extremadamente abundantes. Tan abundantes que son el 75% de todas las estrellas de la Via Láctea. El nombre de "enana", de todos modos, hace sospechar que no deben ser fáciles de ver. ¡Pero son tantas! Alguna podremos ver. ¿O no? A simple vista se pueden ver unas 10 mil estrellas. El 75% son 7500. ¿Cuántas de ellas son enanas rojas?

Ninguna. Ni una sola.

La enana roja más brillante está un poco por debajo del límite visible a simple vista. Es la estrella AX Microscopii, de magnitud visual 6.67. Algún joven podrá verla desde un sitio extremadamente oscuro, pero los demás necesitaremos al menos un par de binoculares.

La constelación del Microscopio es una de las más pobretonas del cielo: sus estrellas más brillantes son de quinta magnitud. Está a 40 grados de latitud galáctica, así que también es pobre en objetos del cielo profundo. Es tan poco atractiva que casi no hay fotos de ella para mostrarles nada menos que la enana roja más brillante del cielo. Por suerte encontré esta imagen de Axel Mellinger, que no pudo esquivarla simplemente porque estaba fotografiando el cielo entero de polo a polo:


AX Mic fue descubierta por Nicolas Lacaille en su exploración del cielo austral desde Ciudad del Cabo en 1752, y ocupa el lugar 8760 en su catálogo. Es una estrella muy cercana, a 12.6 años luz, y a eso se debe, en parte, que sea la más brillante de su categoría. Pero, en comparación, la estrella más cercana al sistema solar, Proxima Centauri —que también es una enana roja— brilla mucho menos, a magnitud 11. Es decir, AX Mic es intrínsecamente bastante brillante, para ser una enana roja. Aún así, es diminuta: tiene la mitad del tamaño de nuestro Sol y el 60% de su masa. Su superficie, que está a 3500 C (no mucho más caliente que el hierro de una fundición) emite sólo el 3% de la luz solar, y tarda un mes en producir la luz que nuestra estrella emite en un día. En comparación, Proxima se esfuerza durante ¡30 años! para producir es misma cantidad de luz. Hay que tener en cuenta, de todos modos, que a esa temperatura una buena parte de la emisión está en el invisible infrarrojo (la luminosidad total trepa al 7% de la solar, lo que debe ser un récord para una enana roja). La estrellita no está en el atlas de Lacaille, pero sí está en el más completo de Bode, la Uranographia de 1801, que se basó en el catálogo de Lacaille para las estrellas australes:


La manera tranquila que tienen las enanas rojas de producir energía, asegura que sus interiores están bien mezclados por convección térmica. Así que no acumulan helio en el centro, como el Sol, y pueden seguir fusionando hidrógeno de manera lenta pero incansable. AX Mic tiene más o menos la edad que el Sol, pero seguirá brillando por billones de años, cuando el Sol ya esté recontra apagado.

Si quieren encontrarla, hay que buscarla cerca de Theta 1 Mic, que es una de las estrellas "brillantes" de la constelación. Descargué y anoté una imagen del survey de Mellinger de 25 grados de ancho para mostrar su posición. Para ubicarse en esta región poco frecuentada del cielo, pueden usar las estrellas de la Grulla que aparecen en la foto. La Grulla es relativamente fácil de identificar. Alnair es una estrella de segunda magnitud, que marca su ala derecha, mientras que Aldhanab es el pico del ave, un poco menos brillante. Theta 1 forma un triángulo con estas dos, relativamente fácil de reconocer. Una vez identificada Theta 1, con binoculares habrá que identificar a su compañera Theta 2, y desde allí buscar a AX Mic a 2 grados de distancia. La foto del principio tiene 6 grados de ancho, un poco mayor que el campo de unos binoculares de 10 aumentos.




El panorama de la Vía Láctea de Axel Mellinger es extraordinario, y descubrí recientemente que puede consultarse en el SkyView de la NASA. Está documentado en Mellinger, A Color All-Sky Panorama Image of the Milky Way, Publ. Astron. Soc. Pacific 121:1180-1187 (2009). Dan ganas de comprarse el póster.

El nombre "enana roja" no está definido rigurosamente (ni hay necesidad). AX Mic es la estrella más brillante de tipo espectral M. A veces se incluye en la categoría las más tenues de tipo espectral K, también muy abundantes. Juntándolas con las M, y algunas de las G, resulta que el Sol es más brillante que el 95% de las estrellas de la Vía Láctea. El Sol no es una estrella "promedio" u "ordinaria". 

Theta es la letra griega θ. Se pronuncia como la z de los españoles, zeta, con la lengua contra los dientes. No "seta", ni "teta", y mucho menos "tita". Es la letra inicial de las palabras que en inglés se escriben con th, como theater.

24/01/2026

El foco en el color

En los últimos meses fui varias veces a los fondos del Centro Atómico Bariloche, que es un sitio bastante oscuro, a hacer fotos astronómicas con el Seestar S50, mi nuevo telescopio favorito. Como me deja mucho tiempo libre (a diferencia de mi equipo anterior) me dedico a descubrir, observar y disfrutar el cielo, y a hacer fotos con la cámara réflex. Un día a principios de diciembre, por ejemplo, hice ésta:

Es una foto hacia al sur, y a la izquierda (el Este) se ve el resplandor de Bariloche. Cerca del borde superior cruza un verde meteoro, quizás de la lluvia de púpidas-vélidas, por la dirección que lleva. No es una fea foto, pero a veces la multitud de estrellas tiene un aspecto muy distinto del que se ve a simple vista. ¡Es difícil distinguir constelaciones! Entonces hice algunas exposiciones con las estrellas desenfocadas, una técnica que no sólo permite apreciar el rango dinámico de brillos, sino también la diversidad de colores de las estrellas:

Así es mucho más fácil identificar las familiares constelaciones del cielo austral. Hice una versión anotada para los menos habituados:

Sobre los árboles vemos la Cruz del Sur y a su derecha los Punteros. Revisen con cuidado la variedad de colores, especialmente de azules, que van desde el blanco de Alfa Centauri hasta el azul intenso de las estrellas de clase B (como Theta Car) u O (como Naos, que lamentablemente me quedó muy al borde). En la región de Eta Car se ve un rosadito de la nebulosa que la rodea. Marqué las otras dos cruces que hay en esta parte del cielo: el "diamante" (que incluye a la estrella múltiple Theta Car) y la "falsa Cruz", compuesta por dos estrellas de Carina y dos de las Velas, que tiene una forma más parecida a la Cruz del Sur. ¡No la usen para orientarse, porque no apunta al Polo Sur Celeste! A propósito, se nota la escasez de estrellas brillantes en la región del polo.

Apuntando en la misma dirección hice esta con más zoom en Carina y Vela. Acá se ve entera la conocida línea de cuatro estrellas brillantes: Naos, Regor, Avior y Miaplacidus:

Hacia el Oeste hice esta foto de la Grulla, que tiene una linda formita, como el ave en vuelo, y es fácil de reconocer. La estrella central es Beta Gruis (una gigante roja de clase M), y la del ala derecha es Alnair (clase B), la más brillante de la constelación por poquito. 

 Y hacia el este, a pesar del halo de luces urbanas, no pude resistir hacer una foto de la región de Orión:

Abarca desde las Híades a la izquierda (con la roja Aldebarán), hasta el Can Mayor a la derecha (con la blanca Sirio). En Orión se destacan claramente Rigel y Betelgeuse como más brillantes que las Tres Marías, algo que es evidente a simple vista. Se nota también que Mintaka (la maría de la izquierda) es menos brillante que las otras dos. Casi nada de esto se puede apreciar en la foto enfocada:

Habría mucho para contar de cada estrella de estas fotos, pero creo que a esta altura ya muchas de ellas han aparecido en el blog. Y además nadie lee el blog en enero. Así que paro acá, señalando solamente que se pueden hacer lindas astrofotos con equipos elementales y técnica fotográfica directamente mala. Hay que probar.

06/02/2016

Sigue brillando

Una de las Tres Marías sigue brillando
Se está apagando, pero sigue brillando
Andrés Calamaro, Tres Marías

Hay una cuestión que surge en cada charla de divulgación, en cada observación con público: que las estrellas que vemos en el cielo nocturno tal vez ya no existen. Que tal vez se han apagado durante el tiempo que su luz demoró en llegarnos. Y siempre me da un poco de escrúpulo refutarla. Me da la impresión de que quien lo dice lo hace con una carga emocional, como si supiera un secreto del universo y se sintiera maravillado. Esa sensación de conexión cósmica es valiosa, y por eso me da pena develar la verdad. La pura verdad:

Las estrellas que vemos en el cielo siguen brillando tal cual las vemos.

La razón es trivial: si bien es cierto que la luz se ha tomado su tiempo en llegar, no ha sido taaaaaanto tiempo. Y las estrellas viven muuuuy lentamente. Sus vidas transcurren en miles de millones de años. Inclusive las más feroces gigantes viven un par de millones de años. ¿Entonces, cuándo emitieron la luz que veremos esta noche? Preparé esta lista a manera de ejemplo, usando estrellas familiares del verano austral.

EstrellaLa luz que vemos hoy partió en...Cuando por aquí...
Los Punteros, la Cruz del Sur y otras estrellas australes:
Proxima Octubre de 2011 La UE condona el 50% de la deuda griega.
Alfa Centauri Agosto de 2011 Primeras PASO en Argentina.
Hadar 1692 Juicio de las Brujas de Salem, en Massachusetts.
Acrux 1506 Muere Cristóbal Colón.
Mimosa 1550Girolamo Cardano estudia una lente convergente, e inventa la cámara fotográfica 300 años antes de que sirva para algo.
Gacrux 1896 Se estrena La Bohème, de Puccini.
Eta Carinae 5500 a.C. En la India comienza a cultivarse el algodón.
Achernar 1947 Bernardo Houssay gana el Premio Nobel de Medicina.
Orión y el Toro:
Rigel 1400 La casa de los Medici se hace fuerte en Florencia.
Betelgeuse 1374 Eduardo III de Inglaterra le concede a Chaucer un galón de vino diario de por vida, en recompensa por sus trabajos artísticos.
Alnilam 14 Muere Augusto, primer Emperador Romano; su hijo Tiberio lo sucede.
Alnitak 1629 Nace Christiaan Huygens.
Mintaka 814 Carlomagno muere en Aachen.
Aldebarán 1956 Se estrena Moby Dick, de John Huston, con Gregory Peck como Ahab.
Las dos estrellas más brillantes:
Sirio 2007 Steve Jobs anuncia el primer iPhone.
Canopus 1942 En un gimnasio de la Universidad de Chicago, Enrico Fermi pone en marcha el primer reactor nuclear.
Los Mellizos:
Cástor 1967 Gabriel García Márquez publica Cien años de soledad.
Póllux Abril de 1982 Comienza la Guerra de Malvinas.
La estrella más lejana visible a simple vista:
x Carinae 6786 a. C. En Europa se domestican los cerdos.
La galaxia más cercana:
Nube Mayor de Magallanes 160000 APLa mujer Homo sapiens antecesora de todos los humanos actuales vive en África oriental.
El objeto más lejano visible a simple vista:
Galaxia de Andrómeda 2500000 APEl género Homo aparece en África oriental; inventan la tecnología de las herramientas talladas en piedra.

Las últimas dos líneas de la tabla no son estrellas sino galaxias, más lejanas que cualquier estrella de la Vía Láctea. La Gran Nube de Magallanes es la galaxia "grande" más cercana, y una de las más hermosas de observar. La luz de sus estrellas partió cuando los primeros humanos modernos medraban en África. Inclusive la luz de la famosa supernova SN1987A es de esa época, si bien nos llegó cuando Soda Stereo ya había sacado 3 discos.

Por último puse la gran Galaxia de Andrómeda, famosa pero difícil de observar desde el hemisferio sur. Es una galaxia espiral similar a la nuestra. La luz que vemos partió hace dos millones y medio de años, y en ese tiempo sí que el panorama estelar puede ir cambiando. Pero vista como un todo, como galaxia, inclusive dos millones y medio de años son muy poco. Una galaxia como Andrómeda completa un giro en más de 200 millones de años, así que los dos millones y medio transcurridos desde que salió la luz que vemos son (casi) nada. Las cefeidas observadas allí por Hubble hace 100 años deben seguir pulsando lo más panchas.

Por supuesto, el universo es mucho más grande que nuestro vecindario galáctico. Con telescopios y cámaras vemos galaxias que están a cientos y hasta miles de millones de años luz. Las galaxias más lejanas, ciertamente, tienen poblaciones estelares y estructuras muy distintas que las de nuestras vecinas. Muchas de sus estrellas (pero ni por asomo la mayoría) ya no existen.

Las Tres Marías son Alnitak, Alnilam y Mintaka, de abajo hacia arriba en esta foto. No sé a cuál de ellas se refiere Calamaro, pero las tres siguen brillando.


La foto muestra la mayor parte de la constelación de Orión, con la distintiva Betelgeuse anaranjada y las Tres Marías. Junto a Alnitak se distingue la nebulosidad que incluye a la Flama y la Cabeza de Caballo (ambas visibles en la versión de resolución completa). En la Daga, a la derecha de las Tres Marías, se ve la famosa Gran Nebulosa de Orión y otras nebulosidades. Entre Betelgeuse y las Tres Marías se alcanza a ver una tenue nebulosidad roja que se extiende en arco hacia abajo y a la derecha: es el Bucle de Barnard. La foto fue tomada en el Anfiteatro del río Limay, con la Canon T3i en mi flamante SkyTracker de iOptron.

19/04/2025

El verdadero cielo estrellado

No voy a repetir la nota sobre La Noche Estrellada. Voy a mostrar un par de cosas curiosas sobre el cielo estrellado, el verdadero, el que vemos a simple vista. Cuando publiqué la nota sobre la estrella enana roja más brillante, mi amigo José Palandri se interesó por la abundancia de cada tipo de estrella que vemos a simple vista. Es curioso: la mayor parte de las estrellas de la galaxia, la abrumadora mayoría, son enanas rojas, ¡y no hay ni una sola que podamos ver a simpla vista! Por otro lado, muchas de las estrellas del cielo nocturno son azules o blanco-azuladas, que en realidad son poquísimas en la población estelar de la galaxia. Lo que ocurre, por supuesto, es que las estrellas azules son las más intrínsecamente luminosas, y por lo tanto son relativamente brillantes a grandes distancias. Las anaranjadas o rojas son más abundantes, pero vemos menos porque no son tan luminosas. Excepto, por supuesto, que sean gigantes o supergigantes rojas, que son estrellas rojas pero tan luminosas como las azules. Pero también son pocas, y por eso son tan notables y bien conocidas: Betelgeuse, Antares, Aldebarán, Gacrux, etc. 

Para hacer lo que pidió Palandri recurrí al catálogo BSC, el Bright Star Catalogue. Como su nombre lo indica, contiene las estrellas más brillantes del cielo, las que se pueden ver a simple vista desde un sitio bien oscuro. Son casi 10 mil estrellas, pero por supuesto no se pueden ver todas juntas en el cielo, sino sólo la mitad (más o menos) que está sobre el horizonte. A lo largo del año podemos ver más que una mitad, dependiendo de la latitud desde donde observemos. El catálogo se originó en el Harvard College Observatory a fines del siglo XIX, por iniciativa del Edward Pickering, quien además, junto con su equipo de computadoras, llevó adelante el catálogo de espectros estelares Henry Draper, donde se hicieron muchos descubrimientos cruciales para la astronomía y la astrofísica modernas. La versión más reciente es la 5a, de 1991, que es la que usé. El diagrama H-R (magnitud absoluta vs clase espectral) hasta magnitud 6 se ve así:

Cada punto es una estrella, pero no todas las estrellas del BSC tienen distancia en el catálogo (que se necesita para calcular la magnitud absoluta), así que hay menos de 10000 estrellas en el gráfico (hay 5004). Pero igual, la verdad que no se ve mucho. Ni siquiera se distinguen la secuencia principal y la rama de gigantes rojas, que hace 100 años fueron los descubrimientos cruciales de Hertzsprung y Russell. Así que otro día lo haré con los datos del satélite Hipparcos, que me parece que darán mejor. 

Pero la otra cosa interesante, y que es realmente lo que preguntaba Palandri, es cuántas hay de cada clase. El resultado es el siguiente:

Estos histogramas muestran la proporción de estrellas de cada clase espectral. A la izquierda están las del cielo estrellado (del BSC). Fíjense que cada clase, entre la B y la K, contribuye con un 20% aproximadamente, mientras que hay bastante menos rojas M, y muy poquitas azules O. Eso más o menos es lo que se ve en el diagrama H-R de arriba, sólo que como se superponen los puntos de las estrellas es más difícil de cuantificar. Así que más o menos el 20% de las estrellas del cielo son azules (O y B), un 40% son blancas (A y F), un 40% son amarillentas (G y K), y un 5% son rojas (todas gigantes, ya sabemos).

El histograma de la derecha muestra lo mismo, pero para todas las estrellas. Se ve el sesgo que mencionaba al principio: las estrellas rojas son una abrumadora mayoría, pero entre las visuales son apenas el 5%. En cambio, las lindas luminarias azules (las Tres Marías, por ejemplo) que son el 20% de las que nos deleitan en el cielo nocturno, son apenas el 0.12% del total. Qué cosa, ¿no?

Bueno, otro día muestro el diagrama H-R hecho con las estrellas de Hipparcos, y trataré de poner cartelitos en las estrellas más cercanas, o las más brillantes, como pidió Tomás.

28/01/2023

Qué esperar del cometa ZTF

Este cometa ha ganado una inexplicable presencia en los medios de comunicación (cometa verde, cometa de los Neanderthales, etc.). Lamentablemente, estos anuncios grandilocuentes crean una expectativa que seguramente terminará en la desilusión de quienes quieran observarlo.   

¿Qué se podrá ver? Si vivís en una gran ciudad, nada. Nada. Forget it, y a otra cosa mariposa. El cometa apenas puede distinguirse al límite de la visión humana, visto desde un sitio muy oscuro. Usando binoculares sí se podrá ver, tal vez incluso desde una ciudad. Se verá como una nubecita, muy chiquita pero claramente distinta de una estrella. Es la coma (cabellera), una atmósfera efímera que se forma alrededor del núcleo helado de los cometas cuando sienten el calorcito del Sol. 

No esperen ver la cola del cometa cruzando el cielo de manera espectacular, como hemos visto en otras ocasiones. Este es un cometa chiquito, para binoculares. Sólo en fotografías (como en las que ya circulan desde hace algunas semanas) se podrá ver la cola, que es la coma empujada por el viento y la radiación solares (no es una estela que va dejando el cometa al moverse). La extensión y la forma de la cola van cambiando, no sólo porque es un fenómeno dinámico sino porque es un objeto tridimensional y la perspectiva desde la Tierra va cambiando con el correr de los días. Vean por ejemplo la evolución del aspecto del cometa capturada en tres días consecutivos por Eliot Herman desde Arizona:


Como se ve, la cola es compleja. La nubecita que rodea el núcleo es la coma. Hacia arriba y la izquierda se ve una cola finita y larga: es la cola de iones, una cola de átomos ionizados que se aleja rápidamente del cometa. A veces es azul, como se ve en mis fotos del cometa Hale-Bopp. Rodeándola se ve una cola ancha y corta: es la cola de polvo, partículas más grandes, empujadas por la radiación solar. En una dirección casi opuesta a la cola se ve una anticola (que cambia mucho de aspecto en estas tres fotos). A pesar de que esta anticola parece apuntar en dirección al Sol, se trata de un efecto de la perspectiva al verla desde la Tierra. La anticola no es más que parte de la cola que, como dijimos, es un objeto tridimensional. A veces, visto desde la Tierra, una parte parece apuntar al Sol. 

¿Es realmente verde? Sí. Muchos cometas son verdes. Es una fluorescencia del carbono y el cianógeno  presentes en la coma y en la cola. En general, la mayor parte de la cola es blanca, reflejando la luz del Sol. Y la cola de plasma suele ser azul. Estos colores no se ven a simple vista, ni siquiera con binoculares. Sólo son aparentes en fotos.

¿Cuándo pasa el cometa? Los cometas no "pasan" por el cielo como si fueran meteoros. Están toda la noche más o menos en el mismo lugar, y noche tras noche van cambiando un poco de posición con respecto a las estrellas, como hacen los planetas. Como la órbita del cometa ZTF está muy inclinada con respecto a la de la Tierra, por ahora sólo lo ven desde el hemisferio norte, y a partir de los primeros días de febrero lo podremos ver desde latitudes australes (porque la Tierra es redonda, viste). Hice unos mapitas mostrando la posición del cometa a las 21:30 hora argentina, a lo largo de varias noches. Así es la vista desde Bariloche:

El cometa es el simbolito celeste. Estará por primera vez por encima de los cerros (mirando al norte) la noche del 5 de febrero (la etiqueta quedó tapada por la silueta del Cuyín Manzano), pero tan cerca del horizonte puede ser muy difícil de ver, porque además habrá mucha luz de Luna llena. El día 8 estará muy cerca de la estrella Iota Aurigae, bien roja. Los días 10 y 11, todavía más alto, estará cerquita de Marte. El 14 de febrero, más alto y cerca de la brillante y también roja Aldebarán. Si estás más al norte, podrás empezar a verlo antes, cuando para nosotros todavía esté bajo el horizonte. Pero las posiciones son las mismas. Por ejemplo, desde Buenos Aires será así, con el día 5 muy cerca de la brillante Capella a 10 grados de elevación:

Desde el norte argentino, el día 4 estará ya a más de 10 grados sobre el horizonte, más fácil de ver que para nosotros. 

El cometa estará en su punto más cercano a la Tierra el día 2 de febrero. De manera que, a medida que transcurran los días, estará cada vez más lejos, y gradualmente lo perderemos de vista. Pero si te gustan los cometas vale la pena seguir observando. A veces hacen cosas inesperadas, porque son objetos muy dinámicos. Pueden perder la cola, pueden fragmentarse y convertirse en dos, pueden tener erupciones que los agrandan visualmente de un día para el otro. Son como gatos: tienen cola y hacen lo que quieren. 

El cometa C/2022 E3 (ZTF) fue descubierto por los astrónomos Bryce Bolin and Frank Masci usando el telescopio robot ZTF hace casi un año. Es un cometa de período largo, y su actual entrada al sistema solar interior viene tras 50 mil años de su visita anterior. ¿Habrá sido un cometa espectacular que vieron los Neanderthales? Andá a saber. En esta pasada no tanto, pero aprovechen para verlo si pueden hacerlo desde un sitio oscuro. Porque su órbita se ha modificado, y actualmente está escapando del sistema solar. 

Si hago lindas fotos, las compartiré. Y si se pone bueno, avisaré.

05/10/2013

Estrella polar

Cuando escribía hace poco sobre las estrellas de navegación de los Apollo me preguntaba si en otros planetas habría estrellas polares, como la que señala el polo norte celeste en la Tierra. Ya se sabe: a medida que la Tierra gira sobre sí misma a lo largo de la noche la estrella Polaris permanece (casi) en el mismo lugar en el cielo. Y lo mismo día tras día, a lo largo de las estaciones. Es innegable la utilidad de semejante puntero cardinal para la navegación. Polaris es una estrella de segunda magnitud, y al verla desde una ciudad mucha gente hoy en día se sorprende de que una estrella tan poca cosa sea tan famosa. Así se la ve en el cielo artificial de Stellarium a apenas un grado de distancia del polo exacto.

En el hemisferio sur no tenemos una estrella polar. No hay ninguna estrella brillante cerca del polo celeste. En general buscamos el polo sur celeste apuntando con el palo largo de la Cruz del Sur, así.

En Stellarium se puede elegir el punto de observación no sólo en la Tierra, sino en una variedad de cuerpos del sistema solar. Así que me hice un tour por los lugares que me interesaban. Empezando, por supuesto, por la Luna. Estamos explorando el cráter Autolycus, en el hemisferio norte de la Luna. ¿Podemos guiarnos por Polaris? Más de un navegante se perdería: ¡Polaris está muy lejos del polo norte! La estrella brillante más cercana al polo es Zeta Draconis, apenas de tercera magnitud y a 5° del polo celeste. A no olvidarse el GPS...

Mientras tanto, en el hemisferio sur de la Luna... Estamos en Mare Humorum, explorando de muy buen ídem. Miramos al sur y vemos a Delta Doradus, una estrella a 88° de declinación. No está mal. ¡Pero es una estrella de cuarta magnitud! Claro, quien necesita una estrella cuando el polo sur está señalado por una galaxia: la Nube Mayor de Magallanes es un substituto razonable, no muy lejos del polo celeste.

Algún día exploraremos Mercurio. El lado nocturno, al menos. Polaris está re-lejos del polo. Altais (Delta Draconis), una estrella de tercera magnitud, está a no menos de 7°, bastante inútil. Claro: Mercurio rota tan lentamente que la verdad que una estrella polar es innecesaria. Basta tomar la dirección de cualquier estrella brillante y estará casi fija en el cielo durante semanas.

En Venus siempre está nublado así que no vale la pena detenernos. Vayamos mejor a Marte, donde sin duda navegaremos algún día. En el hemisferio norte no vemos ninguna estrella polar útil, pero encontré un lindo puntero: La estrella Deneb, una de las más brillantes del cielo, apunta al polo norte celeste ayudándose con otra estrella del Cisne, Sadr, no tan brillante pero muy fácil de reconocer por la forma de la constelación. Funcionarían un poco como nuestra Cruz del Sur. No está nada mal.

En el hemisferio sur no hay tanta suerte. Apenas encontré a Kappa Velorum, una estrella más tenue que Polaris, y a tres grados del polo. En Marte no funcionan las brújulas, así que a no olvidarse el GPS si estamos por la Pampa de Hellas...

Los planetas gigantes no tienen una superficie sólida donde podamos pararnos. Pero sus satélites sí. Y hay muchos que valdría la pena explorar a pie o en coche. Por ejemplo Europa, el glacial satélite de Júpiter donde un océano subterráneo podría albergar microbios alienígenas. Bueno, no tuve mucha suerte. La situación es un poco como la de la Luna: en el cielo norte la estrella Zeta Draconis a 5° del polo. En el sur habrá que arreglarse con la Nube de Magallanes o con Beta Doradus, de magnitud 3.75...

En el sistema de Saturno hay una luna interesante de visitar, Encélado. En la región polar sur de Encélado hay unos géisers de agua tibia, que indican que, como en Europa, hay agua líquida subterránea. Polaris está a 6° del polo norte celeste, podría servir si no necesitamos mucha precisión...

Como vemos, la situación empieza a repetirse. Es que casi todos los cuerpos relativamente grandes del sistema solar giran con sus ejes más o menos en la misma dirección. Que es la dirección en la que gira el Sol, y en la que giran los planetas en sus órbitas. Las inclinaciones no son muy grandes. Excepto con Urano (Neptuno, ¡gracias a Andrea Anfo que me avisó!). Urano está "acostado" en su órbita, no sabemos bien por qué. La cuestión es que sus satélites también, y si estamos explorando, por ejemplo, la loca geografía de Miranda, tenemos un cielo completamente distinto al que estamos acostumbrados en la Tierra. Miren el polo norte celeste, completamente inmerso en la Vía Láctea. Sabik, una estrella de Ofiuco, marca casi exactamente el polo. Claro que es una región tan llena de estrellas que sería fácil confundirse...

¿Y en las regiones australes de Miranda? Miren que belleza. No hay una estrella polar. Pero hay un triángulo equilátero muy fácil de reconocer, formado por Aldebarán en el Toro, Bellatrix en Orión, y Zeta Tauri, que encierran exactamente el polo sur celeste. Imposible perderse.

La mejor estrella polar de todo el sistema solar la encontré en Neptuno. Una pequeña luna llamada Galatea tiene nada menos que a Canopus, la segunda estrella más brillante del cielo, como estrella polar sur, a unos razonables 4° del polo, no nos podemos quejar. En realidad tengo mis dudas sobre la exactitud de Stellarium con respecto a este particular, porque no conocemos mucho de Galatea, una lunita embebida en un anillo del planeta gigante, apenas vista fugazmente por la Voyager 2. Pero bueno, a lo mejor Canopus es más polar todavía, no sabemos...

Bueno, si quieren buscar más, no tienen más que cambiar el sitio de observación en Stellarium y activar la grilla ecuatorial...

27/08/2011

Colores y temperatura

Ésta es una de las notas más visitadas de este blog. Si te gusta la astronomía, no dejes de seguir leyendo el resto de En el Cielo las Estrellas... ¡No te vas a arrepentir! Publico una nota nueva cada sábado. Podés subscribirte para recibirlas por email aquí a la derecha...

Cualquiera que haya mirado con atención las estrellas habrá notado que hay estrellas de distintos colores. Algunas son rojas, otras anaranjadas, otras azules, otras blancas. Esos colores, que a simple vista dejan alguna duda, se destacan bien al observar a través de un telescopio si uno desenfoca un poco la imagen. En esta foto aparentemente fallida que mostré hace algún tiempo se ve este efecto del desenfoque. ¿Reconocen la Cruz del Sur y el Puntero? Se ve claramente que la estrella de la "cabeza" de la Cruz es roja, y que la brillante del puntero es blanca, mientras que las demás son azules. Esos colores son reales; las estrellas realmente son de colores.

Fenómeno: hay estrellas rojas y estrellas azules. En la escuela nos enseñaron que el rojo es un color cálido y el azul es un color frío. Una estrella roja, ¿es más caliente que una azul?

Todas mis profesoras de plástica, desde la Señorita Murphy hasta la Gómez Cornet, me inculcaron esta cuestión de los colores cálidos y fríos. Inclusive pintábamos un círculo cromático, donde estaban prolijamente acomodados los colores primarios, los secundarios, y a veces algunos intermedios. El resultado era algo así (ojo, hace más de 25 años que no pintaba un círculo cromático, y por supuesto nunca lo había hecho con Powerpoint). Uno aprendía que los colores cálidos se destacan y avanzan, mientras que los fríos retroceden. Parecía algo bastante natural: el Sol es amarillo y es caliente, el fuego quema y es rojo, el pasto es verde y fresco, los lagos y el hielo son azules y fríos...

La teoría científica del color arranca con Newton (si no recuerdo mal fue el primero en pintar un círculo cromático), con sus experimentos de descomposición de la luz del Sol, el arco iris, etc. Por supuesto, el conocimiento acerca de la calidez de los colores y su valor en la pintura seguramente es muy, muy anterior. Hoy en día la teoría del color tiene más vericuetos que los que nos enseñaron las maestras, con vertientes tanto físicas como fisiológicas y psicológicas en las que no me pienso meter. (La que sabe de esto es mi amiga Inés, habría que invitarla a escribir un guest post del tema.) Por ejemplo, cualquiera que haya usado un programa de procesamiento de imágenes para retocar fotos o componer obras de arte habrá oído hablar de las distintas gamas o espacios de color. Se las suele representar como se ve en esta imagen tomada de Wikipedia. Son una especie de versión científica y cuantitativa del círculo cromático.

En todo caso, el color de la luz de una estrella efectivamente depende en gran medida de la temperatura de su superficie, tal como el de una brasa en el fueguito del asado. Y existe un enorme rango de temperaturas estelares, desde algunas apenas tibias hasta otras a decenas de miles de grados. Las estrellas —y cualquier otro objeto, para el caso— emiten luz en todas las longitudes de onda del espectro electromagnético. Si uno mide la intensidad de luz que emite un cuerpo caliente en cada longitud de onda se obtiene una curva que se llama espectro de cuerpo negro (aunque no sea negro, lo de negro es por otras razones). Son como en la figura de aquí al lado, donde puse 5 espectros correspondientes a distintas temperaturas, superpuestos a un arcoiris que representa la región de la luz visible (400-700nm). Toda la región a la derecha del rojo (y un poco más allá) es infrarrojo.

Esas cinco curvas tienen una misma expresión matemática, cuya formulación y explicación requirió algunas de las mentes más brillantes de fines del siglo XIX: Stefan, Boltzman, Wien y, finalmente, Max Planck. La formulación de esta Ley de Planck, al terminar el siglo XIX (en la última reunión del siglo de la Asociación Física Alemana en diciembre de 1900), es uno de los momentos de gloria de la física, y marca el comienzo de la física moderna, la física cuántica. La Ley de Planck es la que está graficada ahí arriba: una curva con un pico. Tiene un solo máximo, indicando que casi toda la energía se emite en una región más o menos estrecha del espectro electromagnético. Las curvas que están dibujadas corresponden a temperaturas típicas estelares (3500K a 5500K [1]). Se ven de inmediato dos cosas. Primero, que cuando la temperatura es más alta, el pico es más alto. Esto dice que las estrellas más calientes emiten más energía electromagnética. Y, además, el pico se corre hacia la izquierda (hacia longitudes de onda cortas) al aumentar la temperatura.

Por ejemplo, una estrella cuya superficie está a 3500K tiene el máximo en el infrarrojo cercano (es la curva más bajita). Es decir, de los colores visibles, el más intenso es el rojo. Las estrellas "frías" se ven rojas. Es el caso de Betelgeuse, Antares, Aldebarán, o Gácrux (la estella roja en la "cabeza" de la Cruz). Las estrellas más frías de todas son enanas marrones con temperaturas de alrededor de 2500K. Nosotros mismos somos "cuerpos negros" a 310K. Nuestro máximo, en la curva de Planck, está en la zona infrarroja (por eso se pueden usar cámaras infrarrojas para "visión nocturna").

Una estrella más caliente, como el Sol o Alfa Centauri (la estrella blanca brillante en el Puntero de la Cruz), tiene el máximo en la región visible, de manera que mezcla de manera más o menos pareja los colores, y vemos a estas estrellas más o menos blancas, amarillentas o anaranjadas (según sean más o menos calientes). Las estrellas más calientes aún tienen el máximo todavía más a la izquierda, inclusive en el ultravioleta. Así que el máximo de intensidad visible está en la región violeta y azul del espectro, y las vemos azules (como las otras estrellas de la Cruz, o las Tres Marías, por ejemplo).

Así que, si hablamos de estrellas, azul es un color cálido y rojo es un color frío... exactamente al revés que en la pintura. Qué se le va a hacer.


[1] El símbolo K representa a la unidad de temperatura absoluta que usamos los físicos. Se llama Kelvin (no grado Kelvin sino simplemente Kelvin). El "tamaño" de un Kelvin es el mismo que el de un grado Celsius, pero la escala comienza en el cero absoluto, a -273,15°C. Así que son bastante fáciles de interpretar: para convertir de Kelvin a Celsius hay que restar 273 (coma quince, para los detallistas), y para convertir de Celsius a Kelvin hay que sumar.

Chiste nerd. Hace poco @NASA_Hubble twitteó: "¿Escucharon sobre el tipo que se congeló al cero absoluto? Está 0K." 

Postcriptum. Otra cosa con la que nos hemos acostumbrado a convivir, tanto en los programas de procesamiento de imágenes como en los monitores de computadora, y más especialmente con la difusión de las cámaras fotográficas digitales, es la temperatura del color. ¡Ajá! ¡Podemos poner en práctica algo que aprendimos en cuarto grado! Bueno: no. En cuanto uno empieza a jugar con la temperatura de color de una cámara o una imagen, en seguida descubre que al subir la temperatura la foto se hace más azul, y al bajarla se hace más roja. Como en la curva de Planck. Pero nuestro subconsciente repite: el rojo es cálido y el azul es frío...